sábado, 2 de agosto de 2008

"Este expediente es un quilombo"

  • LAS AMBIGÜEDADES POCO RECOMENDABLES.

Por Pelayo Ariel Labrada.
En la culminación del litigio, un veterano abogado sostuvo que el trámite procesal había sido muy desordenado. El joven letrado que tenía de contraparte dijo: "más que desordenado, utilizando el lenguaje popular, deberíamos decir que este expediente es un quilombo".
Aunque no resulte elegante el término utilizado, comprendo al novel colega porque, para las nuevas generaciones, la palabra "quilombo" tiene un solo significado: "desorden". Mejor dicho, es un superlativo de desorden. Nada más que eso.
En cambio, los que hemos vivido en la Argentina de la primera mitad del siglo XX, la conocimos como el nombre vulgar del prostíbulo, y no nos animábamos a pronunciarla en un ambiente culto. Era una de las condenadas "malas palabras".
Probablemente ese término nos llegó desde Brasil, pero allí nunca tuvo el significado que nosotros le hemos dado. Quilombo era el lugar donde se guarecían los esclavos fugitivos, y formaban una comunidad muy aguerrida dirigidos por un jefe, bien preparados para resistir las incursiones de represalia de los blancos. En consecuencia, no se trataba de un lupanar ni de un ambiente donde reinara un superlativo desorden.
Yendo un poco más al norte, en Venezuela, significa "cabaña campestre o choza", cosa que viene a sumarse al desconcierto idiomático que nos recuerda que aún no hemos superado la maldición de la Torre de Babel.
Finalmente, cabe acotar que el uso que le dio el joven abogado a la palabra que comento, no está al margen de lo receptado por la Real Academia Española, ya que figura en su diccionario (edición 1992), como tercera acepción y en carácter de argentinismo: "lío, barullo, gresca, desorden".

El Autor: Pelayo Ariel Labrada. Ha ejercido la abogacía durante veintinueve años y ocupado el cargo de juez de primera instancia en lo civil y comercial durante diecisiete. Se jubiló en el año 2001, pero continúa como disertante invitado en los cursos de posgrado de Especialización para la Magistratura, en las siguientes universidades: Nacional y UCA de Rosario, Facultad de Derecho de Bs.As. (UBA), de San Martín, Nacional de Mar del Plata, Nacional de la Patagonia; como también lo hiciera en las escuelas judiciales del Chaco, Río Negro y Santa Fe; y Tribunal Superior de Justicia de México D.F. Ha realizado, así, más de cien exposiciones relativas a tecnología y gestión judicial. Con el nombre de "Terminología de uso forense" ha publicado en entregas parciales buena parte del contenido de esta página web, en el suplemento Actualidad de La Ley, y Fojas Cero, de Buenos Aires; El Tribuno, de Pergamino; Zeus, de Rosario y Revista del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Departamento Judicial de San Isidro.

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