lunes, 4 de agosto de 2008

LA MAGIA DEL DERECHO

  • En España...
Por Rafael Domingo.

El autor defiende la excelencia de la educación jurídica que capacita a los abogados para ocupar puestos de alta responsabilidad en una sociedad tecnológica y compleja como la nuestra del siglo XXI.
Algo tiene el derecho. Algo tiene que permite que, en esta época de las tecnologías y los números, de la economía y la globalización, nuestra democracia sea gobernada principalmente por juristas. Y ese algo es la prudencia. Por eso, me apena que la palabra derecho esté ganado terreno a la más genuina de jurisprudencia.
El Derecho es, ante todo y sobre todo, eso, la prudencia para lo justo. Y la prudencia, en esta sociedad del riesgo en la que estamos inmersos, es más necesaria que nunca. De ahí que el derecho sea un buen contrapeso para la técnica, pues tiene mucho de arte, de ars iuris.
Los abogados, querámoslo o no, estamos formados para gobernar, porque hemos sido educados para tomar decisiones firmes y contundentes ante cuestiones que no siempre comparten esta naturaleza constante. Somos los amantes perpetuos del gris en sus diversas tonalidades, y sobresalimos por ello. En esta sociedad poco -o nada- es blanco o negro por completo. La prudencia del Derecho educa en la flexibilidad en el diálogo, en la mediación. Te hace cauteloso y sensible a la libertad de los demás. Exquisitos en el trato.
Los abogados confiamos en la palabra, en las personas. Más que en la técnica. Y esto nos hace no superiores -en modo alguno lo somos-, pero sí necesarios. Muy necesarios. Es más, me atrevería a decir que estamos transitando de una era de primacía de la ley, esto es, del legislador, a una época en la que ha de imperar lo jurídico. No es de extrañar, pues, que tantos juristas ocupen puestos de responsabilidad en la sociedad ni que cuatro de los cinco presidentes de la democracia hayan sido juristas.
Dejemos para otro día nuestros puntos flacos. Tenemos muchos, por supuesto. Hoy, en este instante, alcanzada esta cumbre de responsabilidad y prestigio, reflexionemos sobre el inmenso poder que la ciudadanía ha puesto en nuestras manos. Es una espada de doble filo, ¡qué duda cabe! Pero también es un océano de posibilidades, un universo por explorar. Un extenso pergamino en el que nunca nos cansaremos de escribir una sola palabra: libertad.
Rafael Domingo Oslé, es licenciado y doctor en Derecho, ambos con Premio extraordinario, por la Universidad de Navarra. Becario de la Alexander von Humboldt-Stiftung (1989), ha ampliado estudios en el Leopold-Wenger-Institut für Rechtsgeschichte de la Universidad de Múnich (1990), en el Istituto di Diritto Romano de la Universidad de Roma-La Sapienza (1995), y, como Visiting Scholar, en la Columbia Law School, de Nueva York (2000).
Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Cantabria (1993), en 1995 se incorporó a la Universidad de Navarra. De 1996 a 1999 desempeñó el cargo de Decano de su Facultad de Derecho. Desde su constitución en 2003, dirige la Cátedra Garrigues de Derecho Global de la Universidad de Navarra, pionera en Europa. Asesor de la editorial Thomson Aranzadi (España), en 2005 fundó The Global Law Collection. Es director para España del Gertrude Ryan Law Observatory (2007), presidente de la Fundación Maiestas (2007) y abogado del Colegio de Abogados de Pamplona. Colabora como articulista en diferentes periódicos nacionales e internacionales.
Rafael Domingo es Académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (1996), de la Österreichische Akademie der Wissenschaften, con sede en Viena (1997), y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (2003). Su obra Qué es el Derecho Global ha sido galardonada con el Premio Rafael Martínez Emperador (2007), del Consejo General del Poder Judicial. Es autor de más de una decena de libros de su especialidad.

No hay comentarios: