miércoles, 26 de noviembre de 2008

El teléfono del niño



La lucha por el reconocimiento de los Derechos del Niño ha sido una constante en todo el mundo y Argentina no ha permanecido ajena a ese proceso. La respuesta a esa lucha ha dado como resultado la incorporación de esos derechos en un rango constitucional, así como su reconocimiento a nivel internacional.
Todos los "derechos" de que gozan los niños pueden ser violados, menoscabados o limitados de diversas maneras y cuando ello ocurre es necesario que exista un camino que permita su restablecimiento. Si esto no fuese así sería lo mismo que no tenerlos, pues ¿de qué sirven si, llegado el caso de que se produzca una privación de los mismos, no existen mecanismos que hagan cesar los actos que producen esos menoscabos?
Estimo que es muy importante contar con nuevos instrumentos que posibiliten la protección de los niños, ya que sólo por medio de herramientas acordes se logra dicho cometido.
El primer paso para que los niños puedan acceder a una tutela efectiva y, de la misma forma, reclamar el cumplimiento de sus derechos es mediante el reconocimiento de éstos. El paso siguiente sería establecer dispositivos que hicieran valer las prerrogativas ya reconocidas, cosa que puede lograrse con el establecimiento o fortalecimiento, según sea el caso, de instituciones y mecanismos que vigilen el adecuado respeto de estos atributos.
Es menester cultivar el sentido de responsabilidad y sensibilidad para con los niños, ya que ellos afrontan graves problemáticas debido a la escasez de mecanismos que hagan efectivo el cumplimiento de los derechos que se les garantizan. Por consiguiente, considero que deben crearse instrumentos que permitan el desarrollo de las garantías que se les otorgan.
Cuando me refiero a la protección del niño, debo señalar que existen distintos mecanismos a los que los pequeños se ven precisados a acceder en caso de que sus derechos sean afectados.
En situaciones de crisis hay que ayudar a los niños selectiva y rápidamente, y sin burocracia.
En estos momentos tan difíciles que se viven en Argentina y en el mundo, y teniendo en cuenta la problemática social en la que se encuentra inmerso nuestro país, se puede decir que se está generando un crecimiento en el maltrato y abuso de nuestros niños, porque éstos son el sector de la sociedad más vulnerable e indefenso; es por eso que este artículo se basa en ellos, sus necesidades, temores y derechos.
Entre el 22/3/02 y el 10/8/07 la Fundación Adoptar tuvo la tutela y administración de un servicio denominado "102, el teléfono del niño". Con fecha 5 de julio de 2006, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia emitió la resolución 344, en la que hacía mención a la Recomendación 4-06 del 3 de julio de 2006, firmada por el asesor jurídico de dicha secretaría nacional, el Dr. Fabián Jayat, en cuya parte resolutiva expresaba que debía extenderse en breve tiempo el sistema de la línea 102 a todas las provincias de nuestro país y que, teniendo en cuenta el carácter de la información recibida por este sistema, la que por sus características lo transforma en una prestación de orden público, debían firmarse convenios con las distintas provincias a través de los órganos específicos de niñez de cada una de ellas para que fueran éstas, directamente, las prestadoras del servicio en cuestión.
El 102 es una línea de escucha y contención que recibe llamadas de niños en situaciones de crisis y también de niños que, sin estar en situación de riesgo, buscan establecer una comunicación que cubra distintas expectativas acordes con su edad.
Lamentablemente, en estos momentos este servicio se encuentra en funcionamiento sólo en algunas provincias argentinas y todavía falta que otras lo pongan en funcionamiento.
Entiendo que es fundamental que el sistema funcione en todas las provincias argentinas, por lo que considero que, para el caso de aquellas que aún no cuentan con este servicio, sería necesaria la creación de una unidad de gestión que debería tener a su cargo la implementación del programa teléfono del niño, consistente en la prestación, a través de una línea telefónica gratuita, del servicio de protección y asesoramiento a los niños y adolescentes.
Los niños son percibidos cada vez más en riesgo ante los peligros de su ambiente local -drogas, maltrato, violencia, secuestros, abuso, accidentes, robos-, lo que debe llevarnos a la imposición de mayores controles.
En situaciones traumáticas, los niños necesitan sobre todo protección y atención intensivas, por ello es menester que los programas de ayuda al niño tengan como objetivo fundamental ofrecer ayuda material y atención médica y psicosocial y proporcionar seguridad a los niños durante otras situaciones de crisis.
En situaciones extremas, los niños están especialmente expuestos e indefensos y las secuelas físicas y psíquicas resultan imprevisibles, por eso es necesario crear centros donde se ofrezca atención médica, consejería, asistencia psicológica y terapia para niños traumatizados.
Eso sólo será posible con un esfuerzo inmenso de la sociedad en su conjunto, diversas organizaciones no gubernamentales, instituciones de atención infantil y organismos gubernamentales activos en el cuidado y la protección de los niños.
Obviamente, no hay un procedimiento claro establecido ante casos de niños en situaciones de crisis; no obstante, debe existir un compromiso tendiente a definir estrategias a corto y a largo plazo, justamente para la protección y el cuidado de los pequeños.
Asimismo, se destaca que es elemental una mejor colaboración entre las organizaciones, tanto en casos de emergencia como en una situación normal, si se pretende aplicar eficazmente las leyes sobre minoridad.
El proyecto de implementar la línea 102 (el teléfono del niño) me parece muy interesante, pero al final de cuentas todo depende de la aplicación de los estándares, de la puesta en marcha y de hasta qué punto se logrará.
Cuando los niños experimentan pertenencia a la sociedad, desarrollan un sentido de compromiso y responsabilidad hacia ésta; entonces, se proporcionan mejores oportunidades para todos. Los niños constituyen el grupo social más débil y no cuentan con lobby; crecen en muchas regiones sin la protección del Estado y sin que se consideren sus necesidades individuales.
Un niño que se siente protegido y querido siente que hay sistemas para enfrentar las injusticias.
Gran parte del impacto de las políticas gubernamentales, directa o indirectamente, en las vidas de los niños todavía se desarrolla y ejecuta en buena medida ignorando cómo afectará las vidas diarias de niños y su bienestar presente y futuro. Por eso necesitamos escucharlos, reconocer nuestras propias necesidades y las suyas.
Esta cuestión requiere un conocimiento genuino de las necesidades básicas de los más pequeños.
Las provincias que aún no cuentan con "el teléfono del niño" deberían impulsar la sanción de un proyecto de creación de dicha línea gratuita de atención a niños y adolescentes, como canal de atención y ayuda para los chicos y sus familias.
Seguramente el servicio del 102 va a generar en los más pequeños un ámbito de confianza frente a la inseguridad que les generan diversas situaciones conflictivas familiares y/o sociales, en muchas de las que se identifican situaciones de maltrato y abuso infantil.
La propuesta de implementación del teléfono del niño está dirigida a salvaguardar la salud psicofísica de nuestros niños y adolescentes.
La comunidad se está acostumbrando a requerir apoyo y a hacer denuncias para proteger a menores en riesgo, por lo tanto es importante la participación de toda la sociedad y de profesionales de diferentes especialidades que, con su tarea diaria y dedicación, puedan avanzar con importantes logros en menores sobre los cuales el Estado debe, necesariamente, tomar intervención.
Seguramente, pensar acerca de los derechos de los niños causa una sensación de esperanza motivadora, productora de anhelos.
Atendiendo a lo enunciado, se invita a la sociedad a reflexionar e idear bases para la protección de los más pequeños.
Para hacer efectivos los derechos consagrados se necesita el apoyo incondicional del aparato estatal, ya que es éste el que está llamado a velar por el cumplimiento de los mismos en su función de guardián de la protección de la infancia.
Esto me lleva a pensar que el desafío por el futuro es, precisamente, cambiar las estructuras para moldearlas como verdaderos sistemas de garantías de derechos de los niños.
La prestación de tal servicio solidario se sustenta en una filosofía de colaboración y ayuda a los más débiles, vulnerables y postergados de la sociedad: los niños.
El Derecho es un instrumento para ejecutar la justicia y para consolidar la democracia. Por ello los menores, en la medida en que conozcan sus derechos, deben ser protagonistas esenciales, garantizando así el respeto a sus libertades.

ANDREA FADELLI
(*) Abogada