viernes, 26 de diciembre de 2008

Rechazaron dos medidas cautelares contra la estatización previsional

  • Los jueces federales de San Martín, Forns y Bustos, dijeron que el amparo no es la vía adecuada para decidir si la ley 26.425 es constitucional
  • Dos jueces federales de San Martín fallaron contra medidas cautelares de ex afiliados que consideraban arbitrario e inconstitucional su traspaso forzoso al régimen de reparto, dispuesto por la reciente ley 26.425.
  • Los fallos se produjeron en los juzgados 1 y 2 en la Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Martín, a cargo de Martina Isabel Forns y Alfredo Bustos respectivamente, según publica el Cronista Comercial en su edición de hoy. El segundo de estos jueces rechazó “in limine” la acción de amparo promovida por María Emilia Simoni contra el Estado Nacional porque consideró que esa no es la vía adecuada, ya que “su utilización es impropia cuando los argumentos dados para obviar el empleo de la vía administrativa que permitiría alcanzar igual resultado, sólo se sustentan en conjeturas sobre el posible fracaso de ellas”. El magistrado judicial Bustos habló de la necesidad de “una mayor amplitud de conocimiento y prueba” para decidir si la estatización de fondos previsionales reviste constitucionalidad. El control de esta característica, según Bustos, “requiere de un proceso de conocimiento lo suficientemente amplio como para analizar todas sus aristas. La arbitrariedad e ilegalidad aducida no resulta manifiesta”. La otra demandante, Ana Paula Núñez, pidió que “se ordene a MET AFJP y al Estado Nacional que mantenga inalterada la cuenta de capitalización individual hasta tanto recaiga sentencia definitiva en la presente acción”. La jueza Forns consideró que el objeto de la medida cautelar coincidía con el objeto principal del amparo, por lo cual emitir una opinión implicaría prejuzgar en una cuestión en que no se presenta como manifiesta la verosimilitud del derecho invocado. La esperanza para los demandantes ahora es el amparo colectivo que tiene como patrocinador a Marcos Mazzinghi, que será presentado antes de fin de año.

martes, 23 de diciembre de 2008

¡FELIZ NAVIDAD!

LA ACTUALIDAD DEL DERECHO, se complace en hacerles llegar los más cálidos saludos, y les desea una MUY FELIZ NAVIDAD.

sábado, 20 de diciembre de 2008

La Maldita Violencia Familiar

  • > La violencia en la familia no es igual a la que se presenta en la calle ni entre personas desconocidas. Ocurre en donde debería ser el lugar más seguro: nuestra propia casa. En este informe conozca las herramientas legales que tiene a su disposición.

    La violencia familiar sucede cuando alguno de los integrantes del grupo abusa de su autoridad, su fuerza o su poder, maltratando a las personas más cercanas: esposa, esposo, hijos, hijas, padres, madres, ancianos, u otras personas que formen parte del entorno familiar. Esto significa que no necesariamente tiene que haber un vínculo de sangre o de papeles como en el matrimonio, sino que puede darse también en uniones de hecho como el concubinato, y hasta en las relaciones de noviazgo.
    En las resoluciones del III Congreso de Derecho de Familia realizado en El Salvador, en 1992 se define la violencia familiar como «cualquier acción, omisión, directa o indirecta, mediante la cual se inflige sufrimiento físico, psicológico, sexual o moral a cualquiera de los miembros que, conforman el grupo familiar».
    Las agresiones pueden exteriorizarse de diversas maneras, no necesaria-mente deben ser ataques físicos, sino que se encuentran comprendidas también las agresiones psicológicas, sexuales o morales, ya sea por una acción directa, o por una omisión. Se pone de manifiesto en diferentes grados que pueden ir desde coscorrones, pellizcos, gritos, golpes, humillaciones, burlas, castigos y silencios, hasta abusos sexuales, violaciones, privación de la libertad y, en los casos más extremos, lesiones mortales.
    Entre las características que describen a una persona violenta, podemos destacar que desarrolla su comportamiento en privado, mostrando hacia el exterior una fachada respetable, honorable, digna y educada, por lo cual la conducta violenta es inimaginable. Además, hasta pueden exteriorizar la imagen de un ejemplar padre o madre, esposa o esposo.
    En reiteradas oportunidades, vemos el caso del ejercicio de la violencia a través de la dependencia económica, ya sea cuando se atormenta a la otra persona y se trata de justificar la actitud violenta so pretexto de ser el sostén de la familia, o bien cuando las víctimas son privadas o tienen muy restringido el manejo del dinero, la administración de los bienes propios y/o gananciales. Si bien hay que respetar y comprender la responsabilidad que pesa sobre quien es el sostén económico de la familia, también hay que entender que no por eso tienen el derecho de ejercer violencia, ni de oprimir a los demás.
    Quienes son víctimas de situaciones violentas, temen al cambio y a la posibilidad de convivir en armonía porque no saben cómo lograrlo. Cada quien aprende a relacionarse con los demás de acuerdo a sus vivencias personales, es por ello que el ciclo violento se repite en las familias que forman los hijos de padres violentos. Cuando un hombre y una mujer conforman una pareja se produce el encuentro de las historias individuales. Cada uno llega con un bagaje propio de valores y creencias acerca de los conceptos de «familia» lo cual tendría que propender a un balance de los mismos, para poder lograr un equilibrio.
    Pero cuando esto no se logra, se presenta la crisis y los miembros actúan de modo desorganizado, se produce una distorsión de la comunicación, los valores y creencias se cuestionan.
    Existe una ley nacional y diferentes leyes provinciales que regulan esta situación. Entre las medidas que podrá llevar a cabo la justicia al tomar cono-cimiento de los hechos denunciados, se encuentra la posibilidad de ordenar, con el fin de evitar la repetición de los actos de violencia, algunas de las siguientes medidas de acuerdo a las características del hecho que se denuncia: la exclusión del presunto autor de la vivienda donde habita el grupo familiar; prohibir el acceso del presunto autor al domicilio del damnificado como a los lugares de trabajo, estudio o esparcimiento del afectado y/o del progenitor o representante legal cuando la víctima fuera menor o incapaz; como así también fijar un perímetro de exclusión para circular o permanecer por determinada zona. Asimismo arbitrará los medios necesarios para que el agresor cese con todo acto de perturbación o intimidación contra la o las víctimas; ordenar a petición de quién ha debido salir del domicilio por razones de seguridad personal su reintegro al mismo, previa exclusión del presunto autor; la restitución inmediata de los efectos personales a la parte peticionante, si ésta se ha visto privada de los mismos por hechos de violencia familiar; proveer las medidas conducentes a fin de brindar al agresor y el grupo familiar, asistencia legal, médica y psicológica a través de los organismos públicos y entidades no gubernamentales con formación especializada en la prevención y atención de la violencia familiar y asistencia a la víctima; en caso de que la víctima fuere menor o incapaz, puede otorgar su guarda provisoria a quien considere idóneo para tal función. La guarda se otorgará prioritariamente a integrantes del grupo familiar, o de la comunidad de residencia de la víctima. Una vez adoptadas las medidas tendientes a la protección de la víctima, el juzgador interviniente citará a las partes y deberá instarlas a asistir a programas terapéuticos. Recuerde por último que si usted es víctima de violencia doméstica, debe denunciar el hecho.-

lunes, 15 de diciembre de 2008

De lo virtual a lo real: condenas por usar Facebook y nuevas nociones de privacidad

Por Ezequiel Apesteguia


  • A pesar de todas las advertencias y de mis opiniones encontradas sobre el tema, últimamente paso bastante tiempo experimentando con Facebook. Comencé a usar la red social por trabajo y ahora la utilizo más por curiosidad y por el hecho de poder hacer nuevos contactos que por todas las demás opciones que posee —léase jueguitos, regalos, aplicaciones y otras yerbas por el estilo—.
    Cada día me sorprendo más con las consecuencias de nuestras prácticas digitales en el mundo real y los diferentes grados de representación que la red nos ofrece. Hace unos días me encontré con este titular:
    Condenado por crear un falso perfil en Facebook. Resulta que la justicia británica condenó a un hombre a pagar 17.000 libras esterlinas (unos 102.000 pesos argentinos, más o menos) por crear el perfil falso de un amigo en el que aseguraba que era homosexual. La condena se dividió en dos partes, 15.000 libras por difamación y 2000 por violación de la vida privada, ya que todos los datos personales del perfil eran verdaderos.
    No es la primera vez que un tribunal condena a alguien por el uso de la famosa red social. En febrero de este año el marroquí Fuad Mortada fue
    condenado a 3 años de prisión por crear un perfil del hermano del rey Mohamed VI. Tuvo suerte porque un mes después el rey lo indultó. Un caso más reciente es el del soldado israelí que pasó 19 días en la cárcel por subir información confidencial, como fotos de su base y armamento, a su perfil.
    Me interesa detenerme en esta interacción entre «lo virtual» y «lo real», el punto en el que surgen nuevas transformaciones sobre la forma en la que entendemos e interpretamos la realidad. Un ejemplo de esto son «las nuevas nociones de privacidad» que la cultura digital está configurando; tal y como lo aclara María Belén Albornoz en
    su artículo en la revista Nómada:
    Mientras fuera de la red somos cada vez más celosos de nuestra privacidad y reclamamos nuestros derechos ante las nuevas políticas globales de prevención del terrorismo, en los mundos virtuales vamos perdiendo la capacidad de distinguir entre lo público y lo privado que tanto valoramos fuera de ellos.
    Una hipótesis que me parece muy acertada y que María explica mejor con este ejemplo:
    Cualquier usuario de Hi5 jamás entregaría a extraños en la calle fotos de su familia o fotos personales, por ejemplo. Pero en línea, lo hace constantemente sin mantener relación con sus conductas fuera de Internet.
    Quizás deberíamos dejar de pensar, casi con ingenuidad, que existe una división entre ambos mundos. Debemos ser conscientes de que nuestras prácticas virtuales se reflejan cada día con mayor fuerza en el plano real. Nuestro «yo digital» se convierte en una representación más fiel, elaborada y detallada de nuestro «yo real». Hay que tener cuidado, en una de esas también nos condenan
    por hacernos los graciosos.


viernes, 12 de diciembre de 2008

Curatela

  • La curatela es la representación legal que se da a los mayores de edad que se encuentran con una incapacidad mental. Asimismo cumple una función de asistencia para aquellas personas que se las considera inhabilitadas.

  • ¿Cuál es su finalidad?
La finalidad, por una parte, es preservar la salud de la persona quedando a cargo del curador el cuidado de la misma. En segundo término, tiende a evitar que, por su incapacidad o por la explotación de terceros, sean perjudicados en su patrimonio.
  • ¿Quienes pueden iniciar el trámite?
- El cónyuge.
-Otros parientes.
-El Ministerio Público.
  • ¿Cómo se realiza el trámite?
Para obtener la curatela sobre una persona hay dos vías procesales posibles que van a depender del grado de incapacidad que tenga la persona en cuestión.
-Insania: conforme el art. 141 del Código Civil, se declaran incapaces o insanos a aquellas personas que por causa de enfermedades mentales no tengan aptitud para dirigir su persona o administrar sus bienes.
La consecuencia de dicha declaración es que la persona declarada incapaz, queda equiparada a un menor de edad en cuanto a su persona y a sus bienes (quiere decir que no puede votar, no puede casarse, ni puede presentarse por derecho propio en juicio, ni administrar sus bienes, etc)
-Inhabilitación: conforme al art. 152 bis del código Civil, podrán declarase inhabilitados judicialmente a quienes por embriaguez habitual o uso de estupefacientes estén expuestos a otorgar actos jurídicos perjudiciales a su persona o patrimonio, así como aquellos que encontrándose disminuidos en sus facultades (pero sin llegar al supuesto de incapacidad) el Juez estime que del ejercicio de su plena capacidad pueda resultar un daño a su persona o patrimonio.
La consecuencia de esta declaración de inhabilitación es que la persona en cuestión no podrá disponer libremente de sus bienes, sin la conformidad previa del curador que se le haya designado. Sin embargo conserva toda su capacidad en lo que respecta a su persona.
  • ¿Quién puede ser curador?
Si la persona es casada, suele ser designado curador su cónyuge, excepto cuando están separados o divorciados. Si no hay cónyuge, se designa al hijo que resulte más apto para esa función. Si no hay hijo, se preferirá al padre o a la madre. De no haber se designará a otros parientes, de no haber, el juez designará un curador de oficio.
  • ¿Por qué hay que realizar este trámite?
Cuando una persona presenta una discapacidad mental y en su certificado de discapacidad está indicado efectuar la curatela al cumplir la mayoría de edad, queda totalmente desprotegida tanto su persona como su patrimonio sino está hecha la misma.
Ello se debe a que al cumplir los 21 años de edad, cesa la patria potestad que ejercen los padres sobre sus hijos y de esta manera, estos ya no resultan ser sus representantes legales. Esto implica que, si la persona tiene bienes a su nombre, no hay nadie que pueda administrar ni vender los mismos. En el caso que sea necesario realizar cualquier tipo de acto o incluso interponer una demanda judicial a nombre de la persona discapacitada, tampoco existiría una persona que pueda representarla. Asimismo, si la persona recibe algún tipo de pensión, se puede llegar a requerir un curador a fin de que pueda percibir la misma en su nombre.
Finalmente, la falta de representación legal sobre una persona discapacitada, puede ocasionar diversos inconvenientes con sus Obras Sociales, las cuales generalmente solicitan el trámite de la curatela como condición para mantener la afiliación.
Extraído del Manual del Taller de Participación Ciudadana de Fundación PAR

martes, 9 de diciembre de 2008

El lenguaje de los abogados debe ser preciso

  • La lingüista García Negroni asegura que el lenguaje es una de las herramientas más valiosas de los juristas.
El escritor español Alex Grijelmo siempre recuerda que la costumbre de llamar letrados a los abogados se debe a que, siglos atrás, el conocimiento de las letras les confería a los juristas autoridad y crédito. Pero esta tradición -de cuidado por el lenguaje- no pasa por su mejor momento. De hecho, en noviembre, durante el segundo Congreso Iberoamericano de Capacitación Judicial, Elena Highton de Nolasco, ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pidió a los jueces y funcionarios que se esmeren por lograr que sus providencias y sentencias, sin perder riqueza técnica, sean comprensibles para quienes son, en definitiva, sus destinatarios: los litigantes. Conscientes de la problemática, en la Maestría en Derecho Procesal (con orientación civil o penal) de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT establecieron un módulo dedicado a las características del discurso jurídico, que estuvo a cargo de la lingüista María Marta García Negroni. Coordinadora del libro “El arte de escribir bien en español”, la especialista aclara a LA GACETA: “la abogacía trabaja con el lenguaje y, por ende, tiene que aprovechar los conocimientos que proceden de la Lingüística para saber cómo dominar y manejar el lenguaje, y cómo disponer de herramientas que a los abogados les permitan litigar en forma argumentada”. La docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) insiste: “el abogado debe saber qué significa usar una negación y qué sentidos, queridos y no queridos, buscados y no buscados, son puestos en marcha por medio del discurso”. Durante sus clases, García Negroni se preocupó porque los abogados manejaran una serie de herramientas lingüísticas ligadas a los aspectos enunciativos. “El objetivo es saber cómo se construye la imagen del que habla en esos discursos, el juez, el abogado, las partes, etcétera. La única herramienta del abogado es la palabra, ya sea oral o escrita. Entonces, es clave la utilización estratégica de la palabra”, subraya.
  • Los límites del argot
El discurso jurídico, compuesto por los textos que construyen ese universo, tiene ciertas reglas. “Por ende, uno debe adecuarse con ellas. Esto lleva al tema de los géneros discursivos. En este terreno, uno no puede innovar si no hay un movimiento generalizado, porque, si no, en este caso, el discurso deja de ser jurídico”, precisa. Y aunque reconoce que, como en otras profesiones, existe un argot, una terminología o un modo discursivo específicos, recalca que también “se puede adaptar a las necesidades discursivas cotidianas”. La necesaria especificidad terminológica, sin embargo, no es una excusa para descuidar el lenguaje empleado en el foro. “A veces, los escritos son oscuros y presentan problemas de coherencia interna. En el plano de la corrección normativa, por ejemplo, existen dificultades en el uso de los gerundios, de los signos de puntuación o de las mayúsculas extremas, que constituyen usos inadecuados o incorrectos del español escrito. Eso sin contar el empleo exagerado de los latinismos. Todo esto, con tiempo y trabajo, se puede mejorar”, diagnostica. El otro aspecto tiene que ver más con el análisis del discurso. “Es muy importante ver las voces que aparecen en el discurso, e identificar los distintos puntos de vista y las argumentaciones, porque usar una palabra u otra no da lo mismo. No es igual decir inmigrante que ilegal; calificar de ilegal a alguien tiene una carga diferente”, ejemplifica. García Negroni no termina la entrevista sin efectuar una última observación: “la precisión léxica es un tema que no sólo atañe a los abogados, sino a todos; a los periodistas, también, porque tienen un rol social muy importante. En definitiva, los discursos periodístico y jurídico, por ejemplo, deben ser precisos y buscar la palabra adecuada para cada contexto, para que no haya redundancias ni repeticiones. Hay que decir a sabiendas de lo que se dice”.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

¿Qué es el síndrome de Münchausen?

  • El síndrome de Münchausen es una enfermedad psiquiátrica de la que poco y nada se conoce. Una persona con este trastorno tiende a simular o provocarse enfermedades, o en su hijo. Tanto su detección como tratamiento son altamente dificultosos. Enterate de qué se trata en esta nota.

    El síndrome de Münchausen es una condición psiquiátrica que se caracteriza porque la persona se inventa y finge enfermedades que realmente no padece. En algunos casos incluso se automedican o se provocan lesiones para llamar la atención de los médicos y ser tratados como enfermos.

    Se trata de un síndrome muy raro, difícil de diagnosticar, poco comprendido y para el que aún se desconocen las causas.

    El caso más común es el síndrome de Münchausen por poder, que es considerado una forma de abuso infantil, en la que el padre o madre del niño le induce síntomas reales o aparentes de una enfermedad.

    En este tipo de síndrome de Münchausen el padre enfermo es capaz de añadir sangre a la orina o heces del niño, dejar de alimentarlo, inducirle fiebres, vómitos o diarreas. En muchos casos en su afán por simular la enfermedad de su hijo terminan por enfermarlo realmente.

    A partir de estas intromisiones logran que su hijo sea hospitalizado, siendo sometido a una batería de exámenes y procedimientos muchas veces molestos e innecesarios.

    Por lo general el padre o madre se muestra muy preocupado por su hijo, procurándole numerosos cuidados, por lo que es muy difícil que el personal del hospital sospeche la condición psicológica que presenta.

    Además, gracias a su presencia frecuente tiene la posibilidad de inducirle nuevos síntomas al niño.

    ¿Cómo detectar el síndrome de Münchausen?

    Teniendo en cuenta que generalmente los niños presentan un gran número de síntomas de los más variados tipos, resulta complicado elaborar una lista efectiva para determinar su presencia. Sin embargo, algunos signos que saltan a la vista pueden ser:

    - Que los síntomas del niño no concuerden con ninguna enfermedad clara o no tengan relación alguna entre sí.
    - Que el niño mejore estando internado en el hospital, pero que los síntomas resurjan estando en casa.
    - Que la sangre en las muestras de laboratorio no sea la del niño.
    - Aparición de drogas o sustancias químicas en el suero, heces u orina.
    - Que el padre o madre se muestre excesivamente participativo, atento y voluntarioso, levantando ciertas sospechas.

    ¿Cual es el tratamiento para el síndrome de Münchausen?

    Una vez superado el paso más difícil, que es detectar el síndrome, se convierte en prioridad la protección del niño, alejándolo del padre o madre enfermo.

    En algunos casos los niños presentan lesiones, infecciones o están bajo alguna medicación innecesaria, por lo que el primer paso es darle un correcto cuidado. Es muy común que los niños que sobreviven a este tipo de maltratons resulten propensos a la depresión o a sufrir trastornos de ansiedad.

    El síndrome de Münchausen debe ser notificado a las autoridades, debido a que es considerado una variante de abuso infantil.

    Al padre o madre enfermo se le sugiere algún tipo de terapia psiquiátrica, aunque hasta el día de hoy se conocen pocos casos en que se logra revertir la condición efectivamente.

    FUENTE: http://www.salud.com.ar/espanol/contenido/secciones/salud_mental/_que_es_el_sindrome_de_munchausen_.html