lunes, 19 de enero de 2009

Robo de identidad - Todos podemos ser víctima

  • Que nuestros datos personales caigan en manos de dlincuentes puede ser una situación grave. El creciente aumento del delito de robo de identidad nos oblitga a tomar los recaudos necesarios para evitarlo. Sepa qué hacer.
  • Hollywood utilizó millones de metros de cintas de cine para filmar películas donde el protagonista famoso de turno debía luchar contra delincuentes que le habían robado su identidad. Basta recordar la taquillera película de Sandra Bullock para comprender la gravedad que conlleva que sujetos desconocidos posean nuestra información personal, como DNI, CUIT, fecha de nacimiento, teléfonos, estado civil, dirección, números de tarjetas de crédito o débito, claves personales de acceso a cajeros electrónicos, contraseñas para ingresar al sistema computarizado del colegio, facultad o del club del barrio, como así también datos personales de nuestros familiares allegados, gustos y hobbies preferidos, entre otros.
    El robo de identidad es en la actualidad el primer puesto en la lista de fraudes más comunes en la red de computadoras mundial (Internet).
    La mayoría de los usuarios de Internet no son personas preparadas con conocimientos de computación, lo que las hace más vulnerables a este tipo de delito informático. El cibernauta ingresa con su computadora al mundo virtual e interactúa con los cientos de páginas webs, foros, chats, e-mails y demás entretenimientos que visita periódicamente, sin saber que involuntariamente está escribiendo algunos de sus datos y gustos personales, que utilizados por personas inescrupulosas (delincuentes) son unidos en fichas de información personal que permiten, luego, el robo de la identidad del sujeto.
    Veamos un día típico de un internauta: al abrir una nueva cuenta de correo electrónico el sistema le pide sus datos personales como nombre, apellido, dirección teléfono, país, localidad, dirección de e-mail alternativa, etc.; luego decide participar de un foro de discusión con personas que comparten los mismos gustos e inquietudes; más tarde decide distenderse ingresando a un chat público donde cuenta algunas experiencias vividas el día anterior, con qué gente se encontró, a qué hora fue a la facultad y adónde irá el próximo fin de semana por la noche. Todos estos datos son ingresados generalmente guardando precisa relación con la realidad, siendo muy pocas las personas que los falsean a propósito para evitar algún delito informático. Este cúmulo de información que la persona escribe diariamente puede ser fácilmente copiada a la computadora del hacker o pirata a través de un sencillo programa (software) que el mismo delincuente instala subrepticiamente en el equipo de su víctima.
    Este tipo de programas “espías” que se la pasan copiando información del usuario y enviándola a una computadora extraña son más comunes de lo que la gente cree, y para evitar las consecuencias que producen se debe instalar programas “antiespías”. En la Argentina es muy frecuente encontrar en nuestras máquinas espías de empresas telefónicas, de cadenas de supermercados y de distribuidoras de electrodomésticos, que se la pasan robándonos información sobre nuestros gustos personales y datos de, por ejemplo, qué páginas webs visitamos.
    Con los datos de una persona es fácil hacerse pasar por ella, ya sea para comprar productos vía internet, para contratar servicios por teléfono, para requerir inscripciones en entidades u organismos vía carta, etc. El robo de identidad se produce cuando alguien utiliza la información particular de otra persona sin su autorización con fines fraudulentos o para cometer delitos en su nombre.
    Las maniobras utilizadas por los delincuentes para apoderarse de nuestra información personal no sólo es mediante la utilización de programas espías, sino también las realizan enviándonos correos electrónicos haciéndose pasar por una empresa o entidad conocida por nosotros (phishing), así por ejemplo nos llega un mail de nuestro banco solicitándonos que completemos un formulario con nuestros datos para actualizar sus registros, o recibimos un mensaje de un amigo preguntándonos a qué hora vamos a salir de vacaciones dejando la casa sola, o a qué hora sale nuestro hijo de la escuela. Además no debemos olvidar las viejas tretas o cuentos del tío más caseros que sin la utilización de una computadora les permiten a los delincuentes obtener nuestros datos personales: llamadas por teléfonos haciéndose pasar por conocidos, por personal de empresas de servicios públicos, por amigos de los hijos o de algún otro familiar, o hasta las más insólitas estrategias de revolver nuestra basura que sacamos a la calle en busca de información que les permita cometer un delito (por ejemplo si tiramos los resúmenes de las tarjetas de crédito).
    Según estadísticas de la policía federal, resulta «relativamente sencillo» obtener la información confidencial de una persona descuidada, ya sea robando registros, documentos, correspondencia, mediante el engaño, o simplemente “espiando” su computadora.
    El robo de identidad configura un claro delito de “fraude”, que perjudica no sólo patrimonial, sino también moralmente a la víctima.
    La única solución a este tipo de delitos es la prevención que tenemos que hacer a cada instante de nuestras vidas, consiga un programa de computación «antiespías», no ingrese nunca sus verdaderos datos y trate de no divulgar información por los chats. Tampoco tire documentación a la basura y cuídese.-

1 comentario:

Anónimo dijo...

si te roban la identidad... piden creditos y tarjetas en tu nombre... fiuguras como 4 en el veraz... no puedes acceder al credito.... Pero si te limpian esa condicion tambien habilitas al tenedor de tu identidad para que pueda seguir pidiendo creditos