jueves, 19 de marzo de 2009

A propósito del pacto de "cuota litis"




  • La abogacía, en su esencia manifestada en su actual forma de ejercicio como profesión liberal, tiene como objetivo la defensa del legítimo interés ajeno. Es importante lo de “interés legítimo”, porque el abogado (el que realmente que merece ese nombre) defiende siempre una postura posible, uno de los puntos de vista razonables que existen siempre en cualquier conflicto humano. El abogado, al tomar parte en la contradicción que supone cualquier Proceso, aporta al juzgador el personal y legítimamente interesado punto de vista de su cliente; y con ello colabora eficazmente con la Justicia.

El juzgador honesto es quien necesita de la objetividad del abogado, porque sólo consigue dormir tranquilo cuando antes de fallar y decidir ha podido escuchar de la parte lo mejor que esta sabe decir. Tras la seria escucha, podrá legítimamente desestimar la pretensión o condenar al reo. Es la Justicia la que necesita que el abogado sea objetivo, es decir que tenga la prudencia de elegir de entre las pretensiones que le resultan favorables las legítimas, descartando con ello las temerarias, las oscuras, las imposibles, las absurdas y las meramente idiotas. Estoy diciendo que el abogado no debe nunca defender sus propios intereses, porque el derecho de defensa (¡y el interés!) colisiona frontalmente con la necesaria objetividad del abogado en el Proceso, y con la menesterosidad que en el proceso contradictorio debe presentar un Juez prudente.
La cuota litis permite al abogado tomar interés personal en el proceso, rompiendo su objetividad. El abogado deja de ser sujeto del proceso de búsqueda de la justicia posible del caso, y se convierte en MERO operador jurídico. Deja de ser profesional liberal para convertirse en "proveedor de servicios jurídicos", en este caso ya a simple comisión.
Felicidades al CGAE por la litis (siento la derrota). Por favor; acaten en sus términos la Sentencia, pero cuando la ley rituaria lo permita, con los debidos respetos y en estrictos términos de defensa, vuelvan a manifestar al Tribunal su "MERA discrepancia jurídica". Pienso que con ello están defendiendo la liberalidad de una profesión orientada a la justicia frente a los meros proveedores de "servicios jurídicos".

Jorge Jiménez Leube es Abogado. Profesor de Derecho Administrativo Universidad Afonso X "el Sabio"

1 comentario:

Esteban dijo...

Usted defienda la postura que le conviene, es de suponer a usted, no al cliente. Al que acaba de darse una herramienta, para despreciar a los meros informantes del juez, que de antemano ya han cobrado la "provisión de fondos". Y en cambia ahora, deben LUCHAR, para defender su salario.
Muchas gracias al Legislador, en nombre de los "clientes pobres", que en muchas ocasiones eran repudiado, y en cambio ahora son buscados.
Esteban Amills Sisó