jueves, 30 de abril de 2009

Gripe porcina

  • Este artículo trata sobre la enfermedad. Para la propagación mundial de 2009 por H1N1, véase Brote de gripe porcina de 2009.
  • La gripe porcina (también conocida como influenza porcina) es una enfermedad infecciosa causada por cualquier virus perteneciente a la familia Orthomyxoviridae y que ha resultado endémica en poblaciones porcinas. Estas cepas virales, conocidas como virus de la influenza porcina o SIV (por las siglas en inglés de «Swine Influenza Viruses») han sido clasificadas en Influenzavirus C o en alguno de los subtipos del género Influenzavirus A (siendo los más conocidos H1N1, H1N2, H3N1 y H3N2).[1] [2] [3] [4]
    Las personas que trabajan con aves de corral y con cerdos, especialmente aquellas que se hallan expuestas intensamente a este tipo de animales, tienen mayor riesgo de infección en caso de que éstos porten alguna cepa viral que también sea capaz de infectar a los humanos. Los SVI pueden mutar en un estado que les permite ser contagiados de persona a persona. Se cree que el virus responsable del brote de gripe porcina de 2009 ha sufrido de esta mutación. Los síntomas de la enfermedad son muy parecidos a los de la gripe, figurando escalofríos, fiebre, faringitis, dolores musculares, fuertes dolores de cabeza, tos, cansancio y malestar general, como los principales percepciones médicas vinculadas con ésta.
  • Sintomatología
    Los animales pasan por un cuadro respiratorio caracterizado por
    tos, estornudos, temperatura basal elevada, descargas nasales, letargia, dificultades respiratorias (frecuencia de respiración elevada además de respiración bucal) y apetito reducido. La excreción nasal del virus puede aparecer aproximadamente a las 24 horas de la infección. Las tasas de morbilidad son altas y pueden llegar al 100 por ciento, aunque la mortalidad es bastante baja y la mayoría de cerdos se recuperan tras unos 5 o 7 días tras la aparición de los síntomas.[5] La transmisión de la enfermedad se realiza por contacto a través de secreciones que contengan el virus (a través de la tos o el estornudo, así como por las descargas nasales).
    La gripe porcina infecta a algunas personas cada año, y se encuentra típicamente en aquellos que han estado en contacto con cerdos de forma ocupacional, aunque también puede producirse transmisión persona a persona.
    [6] Los síntomas en seres humanos incluyen: aumento de secreción nasal, tos, dolor de garganta, fiebre, malestar general, perdida del apetito, dolor en las articulaciones, vómitos, diarrea y en casos de mala evolución, desorientación, pérdida de la conciencia y ocasionalmente puede terminar en la muerte.[7]

  • Prevención y tratamiento en humanos
    Las medidas de prevención adecuadas contra las diversas formas de gripe son las que buscan evitar la transmisión —como el aislamiento, o el uso de mascarillas— y las vacunas, que preparan el sistema inmunitario para resistir la infección cuando ésta se produce. Las distintas cepas de la gripe, incluida la gripe estacional común, son suficientemente distintas como para que la vacuna contra una no sea efectiva contra otras; la que se ha estado administrando para la gripe estacional no tiene ningún valor preventivo frente a la gripe porcina de 2009. Después de la crisis de
    gripe aviaria de 2005, los organismos internacionales y los sistemas sanitarios se prepararon para abordar el desarrollo y producción de vacunas específicas con que afrontar sin demoras una posible pandemia.
    El uso de antibióticos, aunque puede ser apropiado a veces —sólo en caso de infección simultánea con bacterias y bajo indicación médica— no tiene ningún valor preventivo, y sí los inconvenientes característicos del abuso de antibióticos: probable desarrollo de sensibilidad por el paciente, lo que anula la utilidad futura del tratamiento, y estímulo al desarrollo evolutivo de resistencia por las bacterias.
    El tratamiento sintomático es el propio de las gripes, basado principalmente en analgésicos. Sin embargo hay que tener en cuenta que en niños y adolescentes se considera contraindicado el uso de aspirina (ácido acetilsalicílico) en caso de infección severa por los virus A o B de la gripe (el brote de gripe porcina de 2009 es de tipo A) o por el virus de la varicela, por el riesgo de que se produzca un cuadro poco común pero grave llamado
    síndrome de Reye; para los pacientes de menos de 19 años se recomienda por ello el uso de analgésicos alternativos.
    El tratamiento causal se basa en antivirales, sustancias que interfieren con la multiplicación del virus. Hay dos clases de antivirales inicialmente útiles contra la gripe, de las que una —la de los inhibidores de la enzima vírica llamada neuraminidasa— conserva la efectividad y la capacidad de evitar un desarrollo grave de la gripe cuando se necesita. Son dos las sustancias de esta clase, el oseltamivir, cuyo nombre comerial es Tamiflu, y el zanamivir, cuyo nombre comercial es Relenza. Después de la alarma producida en 2005 por la gripe aviaria, los gobiernos han acumulado las dosis consideradas necesarias para frenar una posible pandemia y evitar sus consecuencias.

  • Vacunación porcina
    Las estrategias de
    vacunación para el control y prevención de SIV en granjas porcinas incluyen típicamente el uso de 1 de muchas vacunas contra SIV bivalentes disponibles comercialmente en los Estados Unidos. De 97 cepas aisladas recientemente de H3N2, sólo 41 tenían fuertes reacciones serológicas cruzadas con antisuero a 3 de las vacunas comerciales contra SIV. Ya que la capacidad protectora de las vacunas de gripe dependen principalmente de la cercanía y similaridad entre el virus de la vacuna y el virus que causa la epidemia, la presencia de variantes no reactivas de H3N2 SIV sugiere que las vacunas comerciales actuales podrían no proteger efectivamente a los cerdos de infecciones por una gran mayoría de virus H3N2.[8]

  • Virus H5N1
    El virus de la gripe aviaria
    H3N2 es endémico para poblaciones de cerdos en China y se ha detectado también en Vietnam, aumentando las preocupaciones sobre la emergencia de nuevas cepas variantes. Se ha encontrado que los cerdos pueden ser portadores de virus de la gripe aviaria y de humanos, los cuales pueden combinarse (p.ej., intercambio de genoma homólogo mediante reordenación genética de sub-unidades) con el virusH5N1, haciendo un traspaso de genes y mutando en una nueva forma que podría transmitirse fácilmente entre humanos.[9]
    En agosto de 2004, investigadores chinos hallaron la cepa H5N1 en cerdos.[10] En el 2005 se descubrió que el H5N1 podría infectar hasta la mitad de la población porcina en algunas áreas de Indonesia, aunque sin causar sintomatología.[cita requerida] Chairul Nidom, virólogo del centro de enfermedades tropicales en la Universidad Airlangga enSurabaya, Java Oriental, condujo una investigación independiente; se analizó la sangre de 10 cerdos aparentemente saludables y que se encontraban en granjas porcinas cercanas a Java Occidental donde la gripe aviaria había causado estragos. Cinco de las muestras contenían el virus H5N1. Diversos estudios clínicos realizados por el gobierno de Indonesia han encontrado resultados similares en la región. Pruebas adicionales hechas en 150 porcinos fuera de esa área mostraron ser negativos.[11] [12]

  • Historia

    1- Pandemia de 1918
    Artículo principal
    :
    Gripe española
    En la primavera de 1918, un virus de gripe aviaria mutó a una variante humana bastante severa causando una pandemia en tan sólo pocos meses. Se creía originalmente que la cepa evolucionó de una mezcla de virus de la gripe porcina (al que los humanos son más susceptibles) y de la gripe aviar, con las dos cepas combinándose en un cerdo infectado por ambas al mismo tiempo. En análisis posteriores en muestras de tejidos recuperados de ese año revelaron que se trataba de la mutación de un virus de gripe aviaria y no hubo tal combinación con virus de gripe porcina.

    2-Brote de 1976 en Estados Unidos
    El 5 de febrero de 1976, un soldado recluta en Fort Dix manifestó sentirse agotado y débil. Murió al día siguiente y cuatro de sus compañeros tuvieron que ser hospitalizados. Dos semanas luego de su muerte, se anunció por parte de autoridades de salud que la causa de muerte fue debida a un virus de gripe porcina y que esa cepa específica parecía estar estrechamente relacionada con la cepa involucrada en la pandemia de gripe de 1918. El departamento de salud pública decidió tomar medidas para evitar otra
    pandemia de iguales proporciones, y se le notificó al presidente Gerald Ford que debía hacer que cada ciudadano de los EE. UU. estuviera vacunado contra la enfermedad. Aunque el programa de vacunación estuvo plagado de problemas de relaciones públicas y todo tipo de retrasos, se vacunó aproximadamente un 24% de la población hasta el momento de su cancelación.[13]
    Se estima en cerca de 500 casos la aparición de síndrome de Guillain-Barré, causados probablemente por una reacción inmunopatológica a la vacuna y de los cuales 25 terminaron en muerte por complicaciones pulmonares severas.[13] Hasta la fecha, no se han encontrado otras vacunas de la gripe vinculadas al síndrome de Guillain-Barré.[14]

    3-Brote de 2007 en Filipinas
    El 20 de agosto de 2007, se investigó la aparición de gripe porcina en la región de
    Nueva Ecija y Luzon Central en Filipinas. Se encuentra una tasa de mortalidad menor al 10% para la gripe, si no habían complicaciones como peste porcina. El 27 de julio de 2007, el departamento Nacional de Inspección de Carnes (National Meat Inspection Service o NMIS) de Filipinas, lanzó una "alerta roja" para peste porcina en Metro Manila y otras 5 regiones de Luzon luego de que se dispersara la enfermedad a granjas de cerdos en Bulacan y Pampanga, aún cuando las muestras de los animales se reportaban como negativas para virus de gripe porcina.[15] [16]

    4-Brote de 2009 por H1N1
En abril de 2009 se detectó un brote de gripe porcina[17] en humanos, en México, que causó más de 20 muertes.[18] [19] El 24 de abril de 2009 el gobierno de la ciudad de México y el del Estado de México cerraron temporalmente —con el respaldo de la Secretaría de Educación Pública— las escuelas, desde el nivel pre-escolar hasta el universitario, a fin de evitar que la enfermedad se extienda a un área mayor.
Hasta el momento se desconocen tanto el virus mutante que provocó la aparición de esta enfermedad en los seres humanos, como la vacuna contra la misma.
[20]
Hasta el 24 de abril de 2009, se conoce que existen casos confimados en humanos en los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Distrito Federal. En el municipio de Zumpahuacán del Estado de México se han reportado casos, algunos de los cuales han sido caso fatales.[21] También se reportaron casos en Texas y en California, en los Estados Unidos.[22]
Según expertos, como el jefe del Departamento de microbiología del Hospital Mount Sinai de Toronto, el Doctor Donald Low, está por confirmarse la relación entre el virus de la gripe porcina H1N1 y el de los casos confirmados en México.[23]
Se ha recomendado a la población extremar precauciones de higiene: no saludar de beso ni de mano, evitar lugares concurridos (metro, auditorios, escuelas, iglesias, etc.), usar tapabocas, y lavarse las manos constantemente con detergente o desinfectante como alcohol o hipoclorito de sodio (aunque este último está contraindicado, pues tiene efectos altamente tóxicos para la piel). En caso de presentar síntomas de gripe o temperatura elevada, acudir a un hospital lo antes posible. En oficinas, call centers y cibercafés se recomienda limpiar teclados y ratones con alcohol para desinfectar y evitar una posible propagación del virus.
La
Secretaría de Salud (México) ha emitido una alerta por el brote en su sitio web.
Se sabe que el virus causante de la gripe porcina no se transmite consumiendo carne de cerdo probablemente infectada, ya que el virus no resiste altas temperaturas como las empleadas para cocinar alimentos.
[24]

lunes, 20 de abril de 2009

Derecho procesal. Diferencia entre hechos nuevos y nuevos hechos

  • por Andrea Fadelli.
  • Si bien los términos "NUEVOS HECHOS" Y "HECHOS NUEVOS" por lo general han sido considerados como sinónimos que no varían en si, es importante destacar que tales expresiones constituyen vocablos jurídicos distintos. En Derecho Procesal no es lo mismo hablar de "Nuevos Hechos" que de "Hechos Nuevos". Es por ello que se debe distinguir entre ambas figuras, ya que las mismas son cuestiones -relacionadas entre sí, pero diferentes- que se presentan en la práctica forense y que suscitan ciertas imprecisiones.
  • La intención es señalar, que no existe absoluta identidad y similitud entre "Nuevos Hechos" y "Hechos Nuevos", y que la oportunidad para alegarlos es distinta en uno u otro caso.
  • En efecto, se puede decir que los "Nuevos Hechos", son aquéllos hechos no considerados en la demanda o contrademanda. Cuando en el responde de la demanda o de la reconvención se alegan o introducen hechos no considerados en aquéllas, estamos en presencia de Nuevos Hechos. (Ver Art. 334 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, 334 de la provincia de Río Negro, 334 de la Provincia de Neuquén y 333 de la Provincia de Bs. As.).
  • Los "Hechos Nuevos" en cambio, son aquéllos que tienen relación con la cuestión que se ventila, y ocurren o llegan a conocimiento de las partes con posterioridad a la contestación de la demanda o reconvención, una vez que ya se ha trabado la litis. (Ver Art. 365 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Art. 365 de la Provincia de Río Negro, Art. 365 de la Provincia de Neuquén, y Art. 363 de la Provincia de Bs. As.).

viernes, 10 de abril de 2009

Fallo GOGOLA: Tribunal invalida un Acuerdo de desvinculación laboral celebrado ante el SECLO

por Andrea Fadelli.
  • En el fallo “Gogola Jorge c/ FE. ME. S.A. s/ cobro de salarios”, la Cámara laboral invalidó un acuerdo de desvinculación laboral celebrado en sede administrativa ante el Servicio Laboral de Conciliación Obligatoria (SECLO). Este fallo coloca a los empleadores en una situación cierta de indefensión, genera inseguridad jurídica, contraría lo resuelto en el plenario LAFALCE y desdibuja el Art. 241 de la Ley Contrato de Trabajo.
  • El artículo 241 de la ley citada establece, en cuanto a las formas y modalidades, que “las partes, por mutuo acuerdo, podrán extinguir el contrato de trabajo. El acto deberá formalizarse mediante escritura pública o ante la autoridad judicial o administrativa del trabajo”.
  • Por otra parte en el plenario Lafalce se resolvió que si el trabajador manifiesta que nada más tiene que reclamar de la demandada por ningún concepto emergente del vínculo laboral que las uniera, ello hace cosa juzgada en juicio posterior donde se reclama un crédito que no fue objeto del proceso conciliado (conf. CNAT, Plenario N° 137, Septiembre 29 de 1970, “Lafalce, Angel c/ Casa Enrique Schuster S.A.”, Carpetas DT 820) - CNTRAB - EN PLENO - 29/09/1970.
  • El sentido y alcance que corresponde acordarle a las mencionadas disposiciones, no puede admitir ninguna vacilación, ello es así, desde que homologado un acuerdo, en sede judicial o administrativa, el mismo tiene los alcances de la Cosa Juzgada, y la única excepción es que hubiera existido Cosa Juzgada Irrita.
  • El Fallo completo: "Gogola Jorge c/ FE.ME. s/ cobro de salarios".
En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los 29 DE DICIEMBRE DE 2008, reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso interpuesto contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación:
El doctor Héctor C. Guisado dijo: Vienen estos autos a la alzada a propósito de los agravios que, contra la sentencia de primera instancia de fs. 830/833, formula la demandada a fs. 839/849.//- Los letrados intervinientes por la parte actora a fs. 835 recurren sus emolumentos por estimarlos bajos.-
I. Se agravia la demandada en primer término por el rechazo de la excepción de cosa juzgada.- Cuestiona que el "A quo" haya entendido que el acuerdo celebrado entre el actor y FE. ME. SA ante el Seclo, y homologado por dicho organismo, no alcanza a los créditos reclamados en autos.- Cita jurisprudencia y el Fallo Plenario CNAT nro. 137 "Lafalce Ángel y otros c/ Casa Enrique Shuster S.A."
-Anticipo que -a mi modo de ver- a la recurrente le asiste razón.- Hago tal afirmación en virtud de las siguientes consideraciones: La demandada al interponer la defensa en cuestión afirmó que, el actor ratificó en sede administrativa un acuerdo transaccional espontáneo, que luego fue homologado y en el cual el accionante manifestó que una vez percibidas las sumas ofrecidas nada más tendrá que reclamar por ningún otro concepto emergente de la relación laboral que los uniera.- Ahora bien, de la instrumental acompañada por la accionada a fs. 49/51, como así también de la prueba informativa agregada a fs. 735/786 surge que Gogola y FE. ME. SA celebraron un convenio, que se encuentra debidamente homologado por la autoridad administrativa del trabajo de conformidad con el art. 15 de la LCT, mediante Disposición Nro. 18.620 (cfr. fs. 779).- En dichos instrumentos se convino que el actor recibiría de la demandada una suma de dinero, y el actor manifestó que, "una vez percibidas … nada más tendrá que reclamar por ningún otro concepto emergente de la relación laboral que las uniera" (cfr. fs. 769 cláusula décimo primera).- Precisado ello, estimo que los acuerdos suscriptos en sede administrativa y debidamente homologados por dicha autoridad con arreglo a lo dispuesto por el art. 15 de nuestra ley laboral general sustantiva, tienen plenos efectos y, a la luz de la doctrina sentada por esta Excma. Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en el acuerdo plenario nro. 137 autos "Lafalce, Ángel c/ Casa Enrique Schuster SA", obstan a todo reclamo posterior, como el aquí impetrado.- En efecto la doctrina referida prescribe: "La manifestación de la parte actora en un acuerdo conciliatorio de que una vez percibida íntegramente la suma acordada en esta conciliación nada tiene que reclamar de la demandada por ningún concepto emergente del vínculo laboral que las uniera hace cosa juzgada en juicio posterior donde se reclama un crédito que no fue objeto del proceso conciliatorio".
-En este contexto, resulta de aplicación el art. 15 de la LCT, el cual no obstante la irrenunciabilidad de derechos que prevé el art. 12 de dicho cuerpo legal, admite la concertación de acuerdos liberatorios entre las partes que integran la relación laboral, cuando éste se ajusta a los recaudos previstos en la norma y siempre que haya mediado la intervención de la autoridad administrativa o judicial, la que mediante el dictado de una resolución homologatoria, fundada en la justa composición de derechos e intereses de las partes, ejerce el control jurisdiccional de dicho acuerdo.- Amadeo Allocatti, destacó la autoridad de cosa juzgada de los acuerdos celebrados ante la Comisión de Conciliación o el Juez (arts. 57 y 133, DO), o vigente el CPL, ante el Juez u homologado por éste (art. 69), y, con el criterio de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en pleno[1][1] y aun de la Corte Suprema de Justicia[2][2], de los realizados ante el Ministerio de Trabajo (cfr Tratado de derecho del trabajo, 2da. edición actualizada y ampliada, dirigido por Mario L. Deveali, Tº V, pág. 465/466, Bs. As. La Ley 1972).- Apréciese que el actor no impugnó la homologación administrativa por motivo alguno, ni adujo que su voluntad estuvo viciada, así como tampoco planteó que éste estuviere afectado por nulidad alguna.- Por lo demás, el Fiscal General del Trabajo Dr. Eduardo Álvarez, en ocasión de dictaminar en un caso de aristas similares al presente, expresó que "este Ministerio Público ha sostenido reiteradamente, siguiendo la doctrina sentada por la Cámara en pleno en los autos "Corujo, Osvaldo Enrique c/ Doncourt Hnos." (ver Acta Nº 393 del 26 de junio de 1953) y lo claramente dispuesto por el art. 15 de la LCT, que los acuerdos transaccionales homologados por la autoridad administrativa pasan en autoridad de cosa juzgada (Cfr. Dictamen Nº 46.717 del 19/08/08 en autos "Baigorria Cesar Raúl c/ Seguridad JB s/ Diferencias de Salarios", Expte. 24.198/2006 del registro de la Sala III).-En mérito a todo lo expuesto, propicio acoger favorablemente la queja y en consecuencia revocar el pronunciamiento de grado.- Lo precedentemente propuesto, torna inoficioso el tratamiento de las restantes quejas.-
II. El nuevo resultado del pleito conduce a dejar sin efecto la imposición de costas y regulaciones de honorarios, y proceder a su determinación en forma originaria (art. 279 del Cód. Procesal), lo que torna abstracto el tratamiento de las apelaciones de honorarios.- Consecuentemente y atento la naturaleza de la cuestión traída a debate, y que el actor pudo -en razón de la dificultad jurídica de la cuestión y la existencia de jurisprudencia favorable a su postura- considerarse con mejor derecho para litigar propongo imponer las costas de ambas instancias en el orden causado (arts. 68, 2da. parte Cód. Procesal).-
III. Respecto de los honorarios, en virtud del resultado del pleito, a la calidad y extensión de las tareas desempeñadas por los profesionales intervinieres y a lo dispuesto por los arts. 6, 7, 8, 9 y conc. ley 21.839, 38 L.O. y 3º y conc. dect. ley 16.638/57 como así también las demás normas arancelarias vigentes, sugiero regular en el 13 %, 16 % y 7 % del monto reclamado, los honorarios de la representación letrada de la parte actora, de la demandada y del perito contador respectivamente.-
En síntesis de prosperar mi voto, correspondería: 1) Revocar la sentencia recurrida; 2) Dejar sin efecto el pronunciamiento sobre costas y la regulación de honorarios determinadas en la instancia anterior; 3) Imponer las costas de ambas instancias en el orden causado (art. 68 in fine CPCCN); 4) Regular los emolumentos por su actuación en la instancia anterior de la representación letrada de la parte actora, de la demandada y del perito contador en el 13 %, 16 % y 7 % del monto reclamado respectivamente, y 5) Fijar los honorarios de los profesionales intervinientes en la Alzada en el 25 % de lo que les corresponda percibir por su actuación en la instancia anterior (art. 14 ley 21.839).-
El doctor Oscar Zas dijo: I.- Disiento respetuosamente de la solución propuesta por mi distinguido colega preopinante y en tal inteligencia me explicaré.-
II.- En cuanto a la excepción de cosa juzgada planteada por la accionada en función del acuerdo celebrado entre las partes en el SECLO y homologado por dicho organismo (ver fs. 49/51) y pedido de aplicación al caso de lo dispuesto en la sentencia plenaria de la CNAT nº 137 del 29/9/70, recaída in re “Lafalce, Angel y otros c/ Casa Enrique Schuster S.A.” invocada oportunamente en el escrito de responde (ver fs. 56 vta.), considero que no puede obtener favorable recepción.- Resulta dable recordar que el mentado plenario sentó la siguiente doctrina: “La manifestación de la parte actora en un acuerdo conciliatorio de que una vez percibida íntegramente la suma acordada en esta conciliación nada más tiene que reclamar de la demandada por ningún concepto emergente del vínculo laboral que los uniera hace cosa juzgada en juicio posterior donde se reclama un crédito que no fue objeto del proceso conciliado”.- Ahora bien, tal como tuve oportunidad de exponer en la causa “VIVAS MIGUEL ANGEL C/ PEUGEOT CITROEN ARGENTINA S.A. S/DESPIDO” (S.D. nº 68441 del 19/05/2006, del registro de la Sala V) – a cuyos fundamentos me remito en honor a la brevedad – la doctrina fijada en el precitado plenario es aplicable sólo a los acuerdos conciliatorios homologados en sede judicial, ya que el fallo plenario hace alusión al “proceso conciliado” y al “juicio posterior”, situaciones que inequívocamente se refieren a causas judiciales.- Sentado lo anterior propicio confirmar la sentencia de primera instancia en este aspecto en cuanto rechaza la excepción planteada.-
III.- Tampoco le asiste razón al recurrente en lo referido a la excepción de prescripción.- En efecto, la demandada dirige su agravio a la prescripción referente a la entrega del certificado de trabajo y cita jurisprudencia a tal efecto pero lo cierto es que en la sentencia de primera instancia no incluye condena alguna al respecto, por no que al no haber perjuicio corresponde desestimar dicha excepción en este aspecto.- Por lo demás, si bien es cierto que el sentenciante de grado omite expedirse sobre la excepción de prescripción sobre los demás rubros en virtud del art. 278 C.P.C.C.N. diré que, ni en el reclamo de fs. 57 vta./58 ni en los agravios, no encuentro un reclamo concreto dirigido a cuestionar la indemnización del art. 1 de la ley 25.323, ni la integración del mes de despido, ni la indemnización del art. 45 de la ley 25.345 –únicos rubros de condena en primera instancia-. En efecto, en todo momento la recurrente realiza un reclamo general sin especificar ni individualizar los rubros en cuestión ni mencionar fechas a tomar en cuenta.- Por todo lo expuesto corresponde también desestimar la excepción de prescripción en este punto.-
IV.- Corresponde ahora analizar la cuestión de fondo.- En primer lugar la demandada se agravia porque el juez de primera instancia condena a pagar la indemnización del art. 1 de la ley 25.323.- No asiste razón a la recurrente.- En efecto, el art. 1° de la ley 25.323 específicamente establece que: “Las indemnizaciones previstas por las leyes 20.744 (t.o.), artículo 245 y 25.013, artículo 7, o las que en el futura las reemplacen, serán incrementadas al doble cuando se trate de una relación laboral que al momento del despido no esté registrada o lo esté de modo deficiente” (el subrayado y la negrita me pertenecen).- La previsión legal aludida no requiere como requisito previo la intimación al empleador para que registre la relación a diferencia de la ley 24.013.- Por lo demás, estimo que lo restante de este agravio no fue una cuestión oportunamente opuesta a consideración del juez de primera instancia por lo que no corresponde su tratamiento en la alzada (conf. art. 277 C.P.C.C.N.).-
V.- En lo que respecta al agravio referido a la indemnización del art. 80 L.C.T. diré que tampoco asiste razón a la recurrente. Si bien es cierto que el actor recibió el certificado de trabajo en junio de 2000, también lo es que luego intima a la demandada para que le entreguen un nuevo certificado que refleje la real remuneración del actor, por lo que al no ser cuestionada la correcta intimación para la entrega de un nuevo certificado resulta procedente la indemnización del art. 80 L.C.T.- En consecuencia propicio confirmar la sentencia de primera instancia en este punto.-
VI.- En lo que respecta al agravio de la integración del mes de despido diré que esta cuestión no ha sido planteada oportunamente ante el juez de primera instancia, por lo que no corresponde su tratamiento en esta instancia (conf. art. 277 C.P.C.C.N.).-
VII.- Igual suerte correrá el agravio referido al premio prestación efectiva de la jornada de completa de trabajo puesto que no ha sido una cuestión planteada al juez de primera instancia por lo que no corresponde el tratamiento en la alzada (conf. art. 277 C.P.C.C.N.).-
VIII.- Por último diré que es sabido que las normas sobre consolidación de deuda pública son de orden público, por lo que el principio de preclusión procesal cede en estos casos.-
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señala­do: "...no resulta acertado el fundamento de la alzada de hacer predominar principios procesales y de equidad por sobre una norma de orden público, máxime si se tiene en cuenta que V.E. reiteradamente ha declarado –acerca del régimen de conso­lidación de deudas dispuesta por la ley 23.982, al que remite expresamente la ley 25.344 –que, a fin de analizar su validez constitucional, es imprescindible tener en cuenta su carácter de legislación de emergencia (Fallos 318:1887;; 321:1948, entre otros). En este sentido, cabe recordar que el nuevo régimen de consolidación, al igual que el anterior, implicó la extinción de todos los efectos legales inmediatos, mediatos o remotos que la imposibilidad de cumplir sus obligaciones por cualquie­ra de los organismos, pudiera provocar o haber provocado (conf. Art. 3, inc. b, del anexo IV, del decreto 1116/00) por lo cual...no es válido concluir que el hecho de estar los fondos disponibles a la orden del juez, genere una suerte de excepción basada en aspectos procesales incompatibles con los efectos buscados por la norma de emergencia..." (del dictamen del Procurador Nicolás Eduardo Becerra, cuyos fundamentos hizo suyos el máximo tribunal in re: "Hulytego S.A. c/ Fisco Na­cional-Dirección General Impositiva", causa H.132.XXXVII del 16 de noviembre de 2004).-
Sentado ello, señalo que el recurso será acogido, pues le asiste razón a la apelante en cuanto a que el crédito de autos se encuentra alcanzado por la consolidación dispuesta en el art. 13 de la ley 25.344, por lo que corresponde dejar sin efecto la intimación y el apercibimiento dispuesto por el juez de primera instancia.-
IX.- Por todo lo expuesto propicio confirmar la sentencia de primera instancia en lo principal que ha sido materia de recurso y agravio de la parte demandada.-
X.- En atención a la modificación que postulo está referida a la consolidación del crédito en orden a lo normado por el art. 279 C.P.C.C.N. no estimo necesario modificar lo decidido en materia de costas y honorarios en la instancia anterior.-
XI.- Postulo imponer las costas de alzada a cargo de la demandada vencida (conf. art. 68 C.P.C.C.N.).-
Propicio regular los honorarios a los profesionales actuantes en la alzada en el 25% de lo que en definitiva le corresponda percibir por su actuación en la anterior instancia (conf. art. 14 de la ley 21.839).-
La doctora Estela M. Ferreirós dijo: Por compartir sus fundamentos adhiero al voto del Dr. Zas.-
Por ello, el Tribunal RESUELVE:
I.- Confirmar la sentencia de primera instancia en lo principal que ha sido materia de recurso y agravio de la demandada.
II.- Dejar sin efecto la intimación y el apercibimiento dispuesto por el juez de primera instancia de conformidad con lo dispuesto en el considerando VIII del primer voto.
III.- Confirmar la imposición de costas y los honorarios regulados en la anterior instancia.
IV.- Imponer las costas de alzada a cargo de la demandada vencida.
V.- Regular los honorarios a los profesionales actuantes en la alzada en el 25% de lo que en definitiva le corresponda percibir por su actuación en la anterior instancia.-
Cópiese, regístrese, notifíquese y oportunamente devuélvase./-
FDO.: OSCAR ZAS - HÉCTOR C. GUISADO - ESTELA M. FERREIRÓS ANTE MI: SILVIA SUSANA SANTOS, Secretaria.

jueves, 2 de abril de 2009

RAUL ALFONSIN. Las razones de la emoción. Expresaba valores que la sociedad está extrañando.

  • Joaquín Morales Solá
  • Para LA NACION
  • Era, ahora lo sabemos, un político querido o respetado, que no despertaba rechazos entre los dirigentes ni en la gente común. Cuesta comparar la conmoción social y el dolor popular que provocó en las últimas horas la muerte de Raúl Alfonsín con aquel presidente de 1989 que debió entregar el gobierno cinco meses antes de la conclusión de su mandato, en medio de una grave crisis económica. ¿Es consecuencia sólo de su carisma? Lo tenía, y en un grado importante, pero también es cierto que él expresaba valores que la sociedad está extrañando: la transparencia en la administración de las cuestiones públicas, la serenidad para ganar o perder, el respeto a las instituciones de la República y una determinada concepción ética y estética de la política.
    Quizá su muerte encierra también un último mensaje del ex presidente sobre la necesidad perentoria de volver a la normalidad democrática, que a veces parece perdida. La explicación del fenómeno social de ayer, además del natural cariño de muchos argentinos a la persona de Alfonsín, debemos buscarlo, quizás, en la comparación de él y sus principios con todo lo que le siguió en la conducción del país.
    Corrían los meses finales de 1976. La dictadura militar era todavía, y lo sería por mucho tiempo más, una realidad dura, aparentemente larga, implacable. Alfonsín atendía entonces en el estudio jurídico que un amigo le prestaba cerca del Congreso. Sólo uno de sus hermanos, Guillermo, y su fiel colaboradora de toda la vida, Margarita Ronco, lo asistían en sus evidentes precariedades materiales. Su característica consistía en un mensaje final que siempre les deslizaba a sus amigos, correligionarios o periodistas que lo visitaban: "No dejen de hablar de la democracia. Es necesario que la gente no se olvide de que existe la democracia", repetía en tiempos en que la democracia parecía un proyecto muy lejano.
    Quizá sin quererlo, Alfonsín fue construyendo desde ese frugal rincón el rol que muchos años después tuvo como arquitecto y emblema de un sistema democrático. Sin embargo, esa obsesión por la democracia, por el perfeccionamiento de sus reglas y, sobre todo, por su preservación, fue lo que marcó luego su vida en la política y en el poder.
    Nada de lo que hizo Alfonsín, cuando luego se convirtió en un referente indispensable de la política argentina, podría explicarse sin esa obstinación en la defensa de un determinado sistema de vida. Sacrificó ideas, dejó de lado conveniencias personales y abandonó cualquier noción de vanidad política para no poner en riesgo la democracia y la libertad, valores que conformaron la base fundamental de su doctrina y de su propuesta.
    Ha muerto también uno de los grandes líderes del partido más antiguo de la Argentina. La presencia y la trayectoria de Alfonsín en el radicalismo son comparables con las de Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear y Ricardo Balbín. Alfonsín solía incluir también a Arturo Frondizi, a pesar de que el ex presidente desarrollista murió lejos del radicalismo. De todos modos, Alfonsín fue la última expresión de esa saga de grandes dirigentes políticos que marcaron a fuego la vida del radicalismo durante más de un siglo de vida. Casi 30 años en el liderazgo de ese partido lo colocan, sin duda, en la galería de los grandes próceres radicales. Entre ellos, Balbín y Alfonsín, sobre todo, debieron convivir con el fenómeno del peronismo. Alfonsín pudo derrotarlo tres veces en su vida (en 1983, en 1985 y, de alguna manera también, en 1999), pero fue, a la vez, el que más intentos hizo por una convivencia racional y civilizada con los herederos de Perón.
    El Alfonsín previo a su liderazgo nacional y partidario, el que se movía entre las tinieblas del régimen militar, fue un político que se ocupaba, sobre todo, de sembrar sus ideas sobre la democracia entre los estudiantes universitarios. En rigor, el alfonsinismo surgió primero como una fuerza de la juventud universitaria, limitada primero en su proyección partidaria, pero solvente en su construcción de un futuro para el radicalismo. La corriente universitaria Franja Morada sería también el último bastión que perdería el alfonsinismo, cuando ya el gobierno de Alfonsín había terminado hacía mucho tiempo.
    Alfonsín tuvo siempre el convencimiento de que el régimen presidencialista, que emana de la Constitución de 1853, terminaba desgastando al presidente y lo encerraba en un laberinto de debilidades, cuya salida concluía siempre en golpes militares. Cuando fue presidente y ganaba elecciones, promovió un cambio constitucional para instituir un sistema más parlamentario. El presidente tendría gobierno en tanto tuviera mayoría parlamentaria. Si no, el partido con mayoría parlamentaria se haría cargo del gobierno y el presidente pasaría a ser una figura esencialmente protocolar. Ese era el trazo grueso de su proyecto reformista.
    No pudo hacerlo durante su gobierno, pero lo intentó de nuevo con Carlos Menem durante el proceso de reforma constitucional de 1993 y 1994. Logró lo que pudo, que no fue mucho. El peronismo le trabó la idea de un presidencialismo más atenuado con la figura de un jefe de Gabinete demasiado dependiente del jefe del Estado. En aquella reforma durante el apogeo del menemismo, era ya otra cosa lo que inquietaba a Alfonsín: que el peronismo forzara una interpretación constitucional para cambiar la Carta. "No se debe tocar el capítulo de derechos y garantías de la Constitución", decía entonces. En una cuestionada decisión, optó por acompañar una reforma que consideraba definitivamente imparable; lo hizo sobre todo para no dejarla sólo en manos del partido gobernante.
    Un capítulo particular de su lucha por la democracia fue la relación con los militares. Cumplió con su promesa electoral: envió ante los jueces a los principales jefes de la dictadura y ordenó, al mismo tiempo, la persecución judicial de los jefes guerrilleros que se alzaron en armas en los 70. No obstante, muchos lo criticaron por haber negociado con los carapintadas que se sublevaron en la Semana Santa de 1987. Lo cierto es que Alfonsín no tenía Ejército en ese momento. Las adhesiones que le hacían llegar jefes militares en actividad eran sólo expresiones verbales. ¿Qué hacer ante un sublevación que no se está en condiciones de enfrentar?
    El entonces presidente sopesó dos posibilidades. Llevar hasta Campo de Mayo, donde estaba el foco rebelde, a la multitud reunida en la Plaza de Mayo o ir él mismo a hablar con los sublevados. Eligió esta última alternativa ante el riesgo de que corriera sangre de argentinos en una embrionaria guerra civil. No fue la reacción que se esperaba del luchador por los derechos humanos, pero predominó en él la decisión de preservar el sistema democrático y la paz social, aunque debiera dejar de lado cualquier petulancia o interés personal.
    La paz fue otra obsesión clara en el universo de sus ideas. Ayudó a fundar una corriente que instaló la paz en América del Sur como una de las grandes conquistas de la democracia latinoamericana. El mismo tomó decisiones cruciales para pacificar las relaciones de la Argentina con sus vecinos. Firmó el acuerdo con Chile por el diferendo del Beagle y fue uno de los fundadores del Mercosur, con José Sarney y Julio María Sanguinetti, entonces presidentes de Brasil y de Uruguay. Se cerró así una larga e inexplicable historia de rivalidades, competencias y aprestos militares entre argentinos y brasileños.
    Tuvo ascensos y caídas. Días de gloria y de derrotas. Pero nunca, ni en la cima ni en la oquedad, dejó de ser una extraña especie de la política de cualquier lado: fue una buena persona. Siempre cordial y respetuoso, tenía los hábitos propios de una época que ya no está. Nunca dejaba de preocuparse por un amigo enfermo o por un simple conocido que pasaba por un mal trance. Cualquiera, amigo o conocido, recibía su inmediata llamada telefónica cuando él intuía que el otro era víctima de una injusticia.
    Lo querían hasta sus adversarios, y con muchos de ellos llegó a trabar una relación personal. Eso era producto de una política que jamás se negó a dialogar. Propuso el remedio del diálogo hasta su último halo de vida, para curar la enfermedad de una excesiva e innecesaria crispación. Su oficina era una extensión de su casa particular, otro departamento en el mismo edificio. Ambos son muy austeros. Alfonsín fue, quizás, uno de los últimos políticos que murieron pobres después de años de controlar una porción importante del poder.
    "La gente me quiere, pero no me vota", solía ironizar con la obsesión propia de los políticos por contar los votos. Sin embargo, en la Argentina, a veces frustrada, otras veces enfurecida, es un hecho único que un político de tanta trayectoria haya muerto arropado por el cariño de su pueblo.